Siento un inmenso dolor, orgullo por su coraje, y mucha impotencia y rabia. Rabia por un país que se ha ido a la mierda de la mano de unos políticos incompetentes y corruptos, de muchos empresarios codiciosos, de banqueros incompetentes, codiciosos y corruptos y de instituciones que no han funcionado, lastradas por la politización y el sectarismo, cuando no la corrupción.
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