La conoció una noche y quedó prendado al instante. Tras perderla de vista y sin saber cómo contactar con ella o localizarla, no se le ocurrió otra cosa que empapelar toda Palma con 365 carteles en los que dejaba su dirección de correo electrónico para que Eva los viese y así continuar su historia en la velada de esa noche.
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