Para probar su entereza, el nuevo debe disparar a otro novato... Sin saber que el arma está descargada. Luego derramará su sangre sobre la bandera confederada ante un gentío que aúlla. Ésta es la terrible liturgia que acompaña el ingreso en el temible KKK. Eric Pasquier, reportero, fue invitado a una ceremonia del Ku Klux Klan. De su experiencia en Carolina del Norte volvió demudado, con varios cuadernos de notas y un explosivo ramo de fotografías.
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