Los datos apuntan a que, en las estrategias contra el tabaco, una prioridad tiene que ser la prevención para evitar que los adolescentes prueben su primer cigarrillo. Porque el porcentaje es mayoritario: al menos tres de cada cinco personas que encienden el pitillo por primera vez, se vuelven fumadores (al menos temporalmente). Los resultados proceden del análisis de más de 215.000 encuestas realizadas por la Universidad londinense de Queen Mary y que han sido publicados en la revista Nicotine & Tobacco Research.
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