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Me cago en el urinario de Duchamp

El autor reivindica el derecho de los espectadores a opinar sobre Arte Contemporáneo, sin tener que disculparse constantemente: "yo es que de esto... no entiendo". A partir de las vanguardias, el arte se ha ido volviendo cada vez más críptico, más cerebral y menos "retiniano", para convertirse en un reducto elitista que pocos se atreven a juzgar. La entrada incluye además un vídeo en el que un cuadro pintado por niños de 2 y 3 años es colgado en la feria internacional de ARCO. El resultado es, cuando menos, sorprendente.

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