«La mayor parte del análisis no llamaba la atención: carne de mapache, de gato, de ballena blanca, de unicornio, de persona nacida en Filipinas... Nada a lo que McDonald’s no nos tenga acostumbrados. Fue ese 0,9% de «indeterminados», ahí, entre los indicios de esperma humano y los restos de neumático carbonizado, lo que nos llamó la atención», explica el profesor J. Vanilla Sundae.
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