Muchas son las circunstancias que han hecho que la Comunidad Valenciana sea el hazmerreír de este país. Acaban de cerrar una escuela pública por sus deficiencias. Su estructura metálica supone que cuando se alcanzan temperaturas por encima de los 30 grados, el centro se convierta en una olla en ebullición. Se suspenden las clases, los niños se quedan en sus casas y... ¡no pasa nada! Nadie dimite.
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