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Rojos, podemitas y separatistas

La doble moral y la desvergüenza de la derecha ultramontana rara vez defrauda. Cerré el año con este artículo en nuestro casino con preocupación, por el desencanto de la sociedad con la izquierda, por el cierre de filas por la derecha. Nada nuevo, los cañones de Montjuic estaban apuntando a la ciudad de Barcelona en vez de a las tropas franquistas cuando los golpistas entraron en la ciudad, así que se apoyan en la cualidad de siempre: la izquierda está fragmentada y cada facción rememora el glorioso momento de Monty Python entre el Frente Popular de Judea contra el Frente Judaico Popular.

El discurso del miedo, ideal para abrirse paso en la psique como un bisturí, está ahora más presente que nunca. Algunos dirán que patrocinado por los reptilianos, otros apuntarán al lobby israelí que presiona los resortes políticos en EEUU para crear guerras y mantener al estado de caos en oriente medio, otros dirán que son las grandes corporaciones, como entes psicópatas, los que hacen que miremos hacia otro lado con palo y zanahoria llamando rojos, podemitas y separatistas a las hordas de extrema izquierda que traerán el caos y la ruptura a esta gloriosa Hispañistán imperial dividiendola en reinos de taifas. Jugar a confundir churras con merinas, mandar un mensaje simplista de "arreglemos lo nuestro primero" a gente que desea creerlo es algo que se ha hecho en muchos países y en distintas épocas con un éxito tremendo. Trump, Bolsonaro, Orbán.. hay para escoger sin irse a buscar a referentes históricos de la demagogia y el populismo. El objetivo final es, en cualquier caso, limitar los derechos de los ciudadanos.

Mientras, los mismos que niegan el derecho a entrada a los que huyen de la miseria que crean las guerras que promueven para controlar el mercado del gas y el petroleo en oriente medio y prosiguen el expolio de materias primas en África te venden que para conseguir una beca del comedor para tus hijos te pintes de negro, o te sueltan bulos como que el acceso a pisos de protección oficial y rentas básicas de integración no están disponibles para los locales (¡los españoles primero!). Pero ellos no han pasado las necesidades que han han ayudado a crear, jamás, por supuesto. Veo a Ana Botella y su hijo Jose María Aznar Botella haciendo negocetes para malvender pisos y echar inquilinos a la puta calle. Veo a senadores del PP congratularse por haber parado la subida de las pensiones.

Me resisto a llamar fascistas a esta generación de post-nacional católicos, que no deja de ser el mismo modelo depredador de los oligarcas que dejó atado y bien atado el general golpista antes de ceder el bastón de mando al Borbón comisionista, siempre amigo de árabes ricos. Llamarles fascistas es devaluar lo que significa el fascismo, y ahora está muy de moda entre los ofendiditos el reduccionismo de llamar fascista a todo aquel que no piensa como ellos (lo cual es, desde luego, una ironía dado que la apertura de mente empieza por uno mismo).

Grandes preguntas:

  • ¿Qué diferencia a VOX de Ciudadanos del Partido Popular? Que tienen que ponerse de acuerdo en cuanto se van a subir el sueldo como primera medida. Y después, el nivel de detalle en cuanto a fariseísmo. ¡Es el mercado, amigos! Así que veamos qué medida "Popular" van a implementar después de aumentar sus onerosos emolumentos (y sentar los reales en el coche oficial)
  • ¿Por qué limitar derechos ajenos? Claro, por qué no. Han prohibido el aborto, divorcio, y reprimido a bolleras y maricones... de fuera de la familia. Las niñas de los ricos se irán a abortar a otro sitio, las familias acomodadas mandarán a sus hijos a internados mientras cada uno hace su vida. Como se ha hecho toda la vida, de tapadillo.
  • ¿Es de verdad una posición de liberalismo económico? Claro, perpetuando la oligarquía y el capitalismo de amigotes, y así vemos nombres "de toda la vida" en consejos de administración.
  • ¿Excelente gestión? Claro, pero siempre aparece un Jaguar en el garaje, y hay regalos inexplicables que... disculpe, joven ¿está insinuando que privatizar es malvender recursos públicos para que den el mismo servicio más caro y en peores condiciones laborales y de calidad a cambio de una jugosa comisión? ¿O me está recriminando que tenga más cargos de confianza que funcionarios para hacer el trabajo? Pasemos a otro tema, no sea que empiece a preguntar por la cualificacion de los citados amigotes...ehm, cargos de confianza o las propias cualidades como gestor.

Necesitamos romper con el modelo industrial heredado del siglo XX: ya no tiene sentido. Hay que empezar a superar el consumismo rompiendo con cosas tan simples como la obsolescencia programada, y pensar como vamos a cuidar de este planeta que se desangra y se recalienta como consecuencia de la actividad humana. Este modelo depredador y de depredadores está agotado, ya se le ve el final. Quizá tengamos una revolución o dos antes de final de siglo en la vieja Europa, y una guerra civil en EEUU donde esperan con ansia un apocalipsis zombi. Mientras tanto, solo queda esperar que, como sociedad, dejemos de mirar a corto plazo y rompamos con el discurso del miedo. Luego se ha de proponer un nuevo contrato social, más justo, que ofrezca esperanza, que no sea más de lo mismo.

Necesitamos dar confianza suficiente a las familias para que tener hijos no sea un privilegio de los ricos, necesitamos dotarnos de un modelo de sociedad que supere de una vez la acaparación de recursos y la "productividad" como objetivos.

Necesitamos un modelo que sea cooperativo y no competitivo, que sea social y no sociópata, que promueva el mérito. Ya se ha visto que el modelo de economía planificada no funcionó. El modelo capitalista salvaje tampoco funciona. El modelo intermedio de socialdemocracia ha sido cuidadosamente desmontado por las grandes corporaciones y sus intereses, degenerando en el capitalismo de amigotes, donde se privatizan beneficios y socializan las pérdidas y te subes el sueldo como primera medida de gobierno.

Mientras tanto, Marxismo, pero del Grouchista. Nos va a hacer falta tomarnos a guasa lo que se nos viene encima.