El Sol se acerca a su máximo de actividad magnética (previsto para 2013) y aumenta la frecuencia de eventos como las fulguraciones, que si son de intensidad y "apuntan" a la Tierra originan las tormentas geomagnéticas. No es la primera vez que han ocurrido, pero sí en un mundo muy dependiente de las comunicaciones y la electrónica. Por eso preocupan a los científicos las consecuencias que tendrían sucesos como el ocurrido en 1859 en las circunstancias actuales, aunque no vayan más allá de considerables trastornos y pérdidas económicas.
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