La celda de las emparedadas de Astorga es un vestigio de un pasado en el que mujeres y hombres se veían abocados a vivir encerrados de por vida por su fe. Aunque Astorga fue un lugar donde la reclusión parecía canónica y estricta, la realidad del emparedamiento fue distinta en otros de los lugares mencionados. Cavero Domínguez apunta a que algunas reclusas seguían siendo parte de la vida real. Así, madres seguían pendientes de cómo le iba a la familia o seguían recibiendo derechos pese a su situación.
|
etiquetas: enterrarse en vida , emparedadas , astorga