La familia de Asier Lavandera, el joven de 21 años asesinado el 16 de enero de 2010 de cinco cuchilladas a la salida de la discoteca Mao Mao, de Lekunberri (Navarra), tenía razón. Si su asesino, Sergio Fernández Ramos, de 22 años, hubiese estado donde debía, en la cárcel, Asier seguiría hoy vivo. El criminal estaba libre por un error judicial. El Consejo General del Poder Judicial ha dado ahora la razón a los padres de Asier y considera que en este caso “se produjo un funcionamiento anormal de la Administración de Justicia".
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