Frases y fragmentos de libros
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La humanidad moderna es emociones paleolíticas, instituciones medievales y tecnología de dioses

Edward O. Wilson: "La humanidad moderna se caracteriza por emociones paleolíticas, instituciones medievales y tecnología propia de un dios. Somos una mezcla y, en muchos sentidos, todavía arcaicos, una especie arcaica en transición."

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El culto a la ignorancia

En Estados Unidos se rinde culto a la ignorancia, y siempre ha sido así. El anti-intelectualismo ha sido una constante en nuestra vida política y cultural, alimentado por la falsa noción de que la democracia significa que "mi ignorancia es tan buena como tu conocimiento".

Cita de Isaac Asimov del artículo "El culto a la ignorancia" publicado en la revista Newsweek el 21 de enero de 1980.

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Cita de Terry Pratchet

“A los dioses no les gusta que las personas no trabajen mucho. Las personas que no están ocupadas continuamente pueden empezar a pensar.”

Terry Pratchet

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“En España el mérito no se premia. Se premia el robar y el ser sinvergüenza..."

“En España el mérito no se premia. Se premia el robar y el ser sinvergüenza. En España se premia todo lo malo.”

 Ramón María del Valle-Inclán, Luces de bohemia.

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Cita de Stefan Zweig

Aquellos que anuncian que luchan a favor de Dios son siempre los hombres menos pacíficos de la Tierra. Como creen percibir mensajes celestiales, tienen sordos los oídos para toda palabra de humanidad.

Sobre el autor

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La mujer perfecta

Mohamed conversaba con un amigo: —Entonces, ¿nunca pensaste en casarte? —Sí, pensé —respondió Mohamed—. En mi juventud resolví buscar a la mujer perfecta. Crucé el desierto, llegué a Damasco y conocí a una mujer muy espiritual y linda; pero ella no sabía nada de las cosas de este mundo. Continué viajando y fui a Isfahan; allí encontré a una mujer que conocía el reino de la materia y el del espíritu, pero no era bonita. Entonces, resolví ir hasta El Cairo, donde cené en la casa de una moza bonita, religiosa y conocedora de la realidad material. —¿Y por qué no te casaste con ella? —¡Ah, compañero mío! Lamentablemente ella también quería un hombre perfecto.

Cuento Sufí

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El puesto de jardinero (Cuento Chino)

Un rey había construido una gran casa con un precioso jardín y buscaba un jardinero que se pudiera ocupar de cuidarlo.

Como el trabajo iba a ser para varios años, quería contratar a un buen profesional, pero, sobre todo, quería que fuera una persona de confianza, por eso pensó en someter a una prueba a todos los que se presentaran al puesto.

Anunció que daría una semilla diferente a cada uno y que los citaría de nuevo pasados seis meses. Quien trajera la planta mejor cuidada sería la persona elegida.

Pasaron los seis meses y todos los candidatos desfilaban por el jardín con sus exuberantes y preciosas plantas. Todos excepto uno que había traído una maceta vacía, solo con la tierra, sin nada que brotara en su interior.

Al verlo, todos los demás se rieron de él, pues ni siquiera había conseguido que su semilla germinase.

El rey comenzó a observar y admirar cada una de las plantas que le enseñaban, a cada cual mejor: grandes, con mucho colorido, con preciosas hojas... hasta que llegó al jardinero que tenía la maceta vacía.

-¿Qué ha ocurrido aquí? -preguntó el rey.

-Verá, su majestad... -contestó avergonzado el jardinero-. Lo he intentado todo, le puse la mejor tierra y agua, la coloqué en diferentes lugares para que tuviera sol y también sombra... incluso le he cantado canciones, pero nada, no he sido capaz de hacer germinar la semilla.

-¿Y aun así has venido con la maceta vacía?

-Sí, aun a pesar de que sabía que todos los demás se iban a reír de mí, de que iba a pasar esta vergüenza, he venido, pues quería al menos explicarle que he hecho todo lo que estaba en mi mano.

-Está bien... -le dijo el rey mientras ya se iba a revisar el resto de plantas.

Cuando ya las había visto todas se subió a un pequeño escenario y desde allí se dirigió a todos los candidatos.

-Bueno, creo que ya tengo un ganador, ya sé quién cuidará de mi jardín a partir de ahora -y, señalando al candidato que había traído la maceta vacía, anunció-. Serás tú, el que no ha conseguido que su semilla germine.

En ese momento comenzó un pequeño revuelo entre todos los asistentes, muchos protestaban y se mostraban indignados ante una decisión que no entendían.

-Veréis, es cierto que necesito un buen jardinero, pero lo que más necesito es un trabajador honrado.

Me he quedado muy decepcionado al saber que ha sido el único que ha traído la maceta vacía, todos los demás me habéis engañado, pues las semillas que os entregué eran estériles.

Cuento popular chino.

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Cita del "Dicionario del Diablo"

Patriota

s. El que considera superiores los intereses de la parte a los intereses del todo. Juguete de los políticos e instrumento de conquistadores.

Ambrose Bierce

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Perlas ateas

“Fe significa no querer saber qué es verdad.”

Friedrich Nietzsche

“La religión es considerada por la gente común como verdadera, por los sabios como falsa, y por los gobernantes como útil.”

Séneca

“La creencia en lo sobrenatural refleja el fracaso de la imaginación.”

Edward Abbey

“Sigo diciendo que el que una iglesia tenga un pararrayos en el tejado, demuestra una falta de confianza e hipocresía mas allá de lo imaginable.”

Doug McLeod

“El mundo tiene dos clases de hombres - hombres inteligentes sin religión y hombres religiosos sin inteligencia.”

Abu'l-Ala al Ma'arri

“Desconfió de aquellas personas que saben muy bien lo que Dios quiere que ellos hagan, porque me doy cuenta que siempre coincide con sus propios deseos.”

Susan B. Anthony

“Todo lo que se puede afirmar sin pruebas, se puede rechazar sin pruebas.”

Christopher Hitchens

“Dios debería ser ejecutado por crímenes contra la humanidad.”

Bryan Emmanuel Gutiérrez

“Si resulta que hay un Dios, no creo que sea malo. Pero lo peor que se puede decir sobre él es que básicamente es un despreocupado.”

Woody Allen

“Los personajes y los acontecimientos descritos en la Biblia son ficticios. Cualquier semejanza con personas reales, vivas o muertas, es pura coincidencia. “

Penn y Teller

“El existencialismo no es una forma de ateísmo, más bien dice que, aunque dios existiera, nada cambiaría. “

Jean Paul Sartre

"Negar a Dios será la única forma de salvar el mundo. "

Friedrich Nietzsche

"La decisión cristiana de considerar que el mundo es feo y malo ha hecho al mundo feo y malo."

Friedrich Nietzsche

"La diferencia entre dios y yo es que yo existo."

Friedrich Nietzche

"La teología nunca ha sido de gran ayuda, es como buscar, a medianoche y en un sótano oscuro, a un gato negro que no está ahí".

Robert A. Heinlein

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Citas de Manuel Vicent sobre la "fiesta" de los toros

  • «Con el calor de la primavera se acerca una vez más el cosechón de cuchilladas, vómitos y descabellos que darán como fruto más de cincuenta mil toros taladrados cuya agonía será servida por televisión en primer plano. Las imágenes multiplicarán por un millón esta infame carnicería, y gracias a este banquete de plasma, planetariamente los españoles seguiremos siendo unos especímenes humanos que se divierten torturando animales y que hacen sonar las charangas para alegrar semejante degüello.» (HOR, 167: La columna)
  • «El toro no es una fiera sino un bello animal herbívoro, más bien torpón; si fuera inteligente, al segundo pase ensartaría al torero.» (El País, 4-05-2014: Espantada)
  • «En esencia el arte de torear consiste en convertir en veinte minutos a un bello animal en una albóndiga sangrante ante un público alborozado.» (HOR, 163: Chuleta de miura[2])
  • «En España no eres nadie si no apareces amarrado a un habano con el codo en la maroma de Las Ventas contemplando la carne para albóndigas que los picadores y espadas preparan en el ruedo.» (HOR, 109: Alternativa)
  • «En todos los pueblos de este país se han sacrificado reses en las fiestas de los santos patronos, y en las capeas polvorientas, llenas de sangre y moscas, se han sucedido los garrotazos, las sogas, el fuego, los empalamientos, las cuchilladas, las burlas y los gritos sobre unos animales puestos a merced de la turba para que esta manifieste eso que los chorras llaman los valores de la raza.» (El País, 20-9-1992: Degradante)
  • «Este sangriento jolgorio llamado fiesta nacional tiene un sabor a caldo revenido cuya estética es consustancial al tiempo de las cataplasmas, del permanganato, de los calzones largos de felpa, del orinal bajo la cama o de aquel colchón de borra que los aficionados menesterosos llevaban a la casa de empeños para ver a Lagartijo.» (El País, 15-15-2018: La matanza)
  • «Este sería un gran país si, en lugar de exaltar la muerte entre el polvo y los salivazos de la corrida o de elevar el desolladero a escuela de filosofía o de extasiarse ante las posturitas de un carnicero más o menos artista o de confundir el patrioterismo con la bravura, dedicara todo su afán a transformar las célebres divisas de Miura, Pablo Romero o Vitorino sólo en famosos solomillos de la gastronomía nacional.» (HOR, 164: Chuleta de miura)
  • «La fiesta de los toros está montada en esencia sobre la tortura pública de un animal, y, por muchos pases pintureros que el diestro pegue vestido de sota de espadas, nunca podrá ocultar la degradación que late bajo la supuesta belleza de una verónica.» (HOR, 166: La sangre)
  • «La fiesta nacional está herida de muerte, pero un año más la degollina de la feria de San Isidro va a empezar y los españoles de verdad, los pocos que quedan con el certificado de Aguirre, ocuparán las gradas del matadero mudéjar de Las Ventas para contemplar puyazos, estocadas, vómitos de sangre y descabellos, todo sin IVA. Los españoles de segunda, en medio de las cornadas terribles que da el morlaco de la crisis, haremos lo posible para ir tirando con cierta dignidad.» (El País, 4-05-2014: Espantada)
  • «La fiesta de los toros puede ser considerada cultura si el canibalismo también se toma por gastronomía, aunque meter al prójimo en una perola, cocerlo a fuego lento y zampárselo a continuación es una ceremonia más antigua, excitante y filosófica que cebar una res con piensos compuestos en una factoría, encerrarla impunemente en un ruedo y degradar al público con el espectáculo de su tedioso sacrificio dentro de un manierismo de sangre.» (El País, 15-05-1984: La corrida)
  • «La fiesta nacional tiene mucho color: el rojo de la sangre es el más auténtico.» (HOR, 168: La columna)
  • «La gloria torera aproximadamente es esto: tener media femoral de plástico y algunas fincas rústicas en el registro, un bufón en nómina que te haga reír a cambio de una rodaja de mortadela, un cura de pueblo que te pida dinero por carta para restaurar el techo de su parroquia, un músico que te fabrique un pasodoble cargado de bombo, un tabernero que al conocerte por la cara te invite a una ración de percebes, una nube de gorrones que te pase la mano por el lomo en el bar del hotel Wellington, un pesado que te recuerde constantemente con voz asmática aquella verónica que diste en la plaza de Calahorra.» (“Los mejores relatos”, 213: Estofado de toro)
  • «Miles de toros van a ser torturados públicamente hasta el degüello final, pero lejos de la plaza donde se celebra semejante miseria la corrida impregna la vida nacional desde hace siglos. Tauromaquia es todo lo pinturero, patriótico y grasiento que palpita bajo el rabo de Alá sin desollar: el ajo como cultura, la sequía como mística, el garrote vil como sacramento y el descabello como desplante.» (El País, 14-5-1989: Tauromaquia)
  • «Por mucho que se enmascare con un esteticismo hortera o con un flato poético, una corrida de toros en directo o en diferido es el espectáculo basura por excelencia, aunque lo presida el Rey de España y le guste a algún chino.» (HOR, 168: La columna)
  • «Si alguien concibe que una carnicería semejante puede servir de soporte a un arte, ya está preparado para admitir que la verdad puede ser extraída mediante la tortura en el sótano de una comisaría; si se admite que la belleza puede surgir de la sangre derramada, aunque ésta se inflija a un animal, es que uno ya tiene justificado en el corazón todo tipo de violencia.» (HOR, 165: Sangre)
  • «Ya se ha echado encima el calor y con él comienza de nuevo a florecer la cultura del desolladero, la sangre, los cuernos, los puyazos, las cuchilladas, los vómitos, los aplausos. [...] En el palacio de falso mudéjar de Las Ventas empiezan las corridas de San Isidro.» (HOR, 159: Tabú])

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La civilización de la basura -  Félix Rodríguez de la Fuente

La civilización de la basura - Félix Rodríguez de la Fuente

Fragmento del programa "Planeta Azul" donde Félix Rodríguez de la Fuente se refiere a "la civilización de la basura". Agosto de 1972.
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Todos tenemos grietas

Un cargador de agua de la India tenía dos grandes vasijas que colgaba a los extremos de un palo y que llevaba encima de los hombros. Una de las vasijas tenía varias grietas, mientras que la otra era perfecta y conservaba toda el agua al final del largo camino a pie, desde el arroyo hasta la casa de su patrón, pero cuando llegaba, la vasija rota sólo tenía la mitad del agua.

Durante dos años completos esto fue así diariamente, desde luego la vasija perfecta estaba muy orgullosa de sus logros, pues se sabía perfecta para los fines para los que fue creada. Pero la pobre vasija agrietada estaba muy avergonzada de su propia imperfección y se sentía miserable porque sólo podía hacer la mitad de todo lo que se suponía que era su obligación.

Después de dos años, la tinaja quebrada le habló al aguador diciéndole:

«Estoy avergonzada y me quiero disculpar contigo porque debido a mis grietas sólo puedes entregar la mitad de mi carga y sólo obtienes la mitad del valor que deberías recibir”.

El aguador, apesadumbrado, le dijo compasivamente:

«Cuando regresemos a la casa quiero que notes las bellísimas flores que crecen a lo largo del camino.»

Así lo hizo la tinaja. Y en efecto vio muchas flores hermosas a lo largo del camino, pero de todos modos se sintió apenada porque al final, sólo quedaba dentro de sí la mitad del agua que debía llevar.

El aguador le dijo entonces:

«¿Te diste cuenta de que las flores sólo crecen en tu lado del camino? Siempre he sabido de tus grietas y quise sacar el lado positivo de ello. Sembré semillas de flores a todo lo largo del camino por donde vas y todos los días las has regado y por dos años yo he podido recoger estas flores para decorar el altar de mi Maestro. Si no fueras exactamente como eres, con todo y tus defectos, no hubiera sido posible crear esta belleza.»

Cada uno de nosotros tiene sus propias grietas. Todos somos vasijas agrietadas, pero debemos saber que siempre existe la posibilidad de aprovechar las grietas para obtener buenos resultados.

Quien nos quiere, nos quiere como somos, querer a alguien implica quererlo como es, sin pretender cambiarlo, tal y como es, es perfecto.

Cuento Zen

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Cita de Kapuscinski

"Las guerras siempre empiezan mucho antes de que se oiga el primer disparo, comienzan con un cambio de vocabulario en los medios."

Ryszard Kapuscinski.

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Cita de Terry Pratchett

“Dosflores era un turista, el primero del Mundodisco. Según decidió Rincewind, turista significaba «imbécil».”

 Terry Pratchett, The Color of Magic.

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Kapitalismo

¿De qué sirve decir la verdad sobre el fascismo que se condena si no se dice nada contra el capitalismo que lo origina?

Bertl Brech

A la que añado:

La ley básica del capitalismo es tú o yo, no tú y yo

Karl Liebknecht. »

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La guerra...

"La guerra no determina quién tiene la razón, sólo quién queda."

Bertrand Russell.

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El brahmín

Era en el norte de la India, allí donde las montañas son tan elevadas que parece como si quisieran acariciar las nubes con sus picos.

En un pueblecillo perdido en la inmensidad del Himalaya se reunieron un asceta, un peregrino y un brahmín.

Comenzaron a comentar cuánto dedicaban a Dios cada uno de ellos de aquellas limosnas que recibían de los fieles.

El asceta dijo:

-Mirad, yo lo que acostumbro a hacer es trazar un círculo en el suelo y lanzar las monedas al aire. Las que caen dentro del círculo me las quedo para mis necesidades y las que caen fuera del círculo se las ofrendo al Divino.

Entonces intervino el peregrino para explicar:

-Sí, también yo hago un círculo en el suelo y procedo de la misma manera, pero, por el contrario, me quedo para mis necesidades con las monedas que caen fuera del círculo y doy al Señor las que caen dentro del mismo.

Por último, habló el brahmín para expresarse de la siguiente forma:

-También yo, queridos compañeros, dibujo un círculo en el suelo y lanzo las monedas al aire. Las que no caen, son para Dios y las que caen las guardo para mis necesidades.

“El Maestro dice: Así proceden muchas personas que se dicen religiosas. Tienen dos rostros y uno es todavía más falso que el otro.”

Cuento clásico de la India

 

 

 

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El hacer (y el deshacer)

"Quien quiere hacer algo encuentra un medio. Quien no quiere hacer nada encuentra una excusa”.

Proverbio arabe

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Cita de Miguel de Unamuno

Cita de Miguel de Unamuno

“Procuremos más ser padres de nuestro porvenir que hijos de nuestro pasado.”

Miguel de Unamuno

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La pulsera (Cuento Chino)

Un joyero venía observando ya durante un tiempo, cómo una niña se detenía delante del escaparate de su establecimiento y se quedaba mirando una bonita pulsera de oro.

Así pasaron varias semanas hasta que, un día, la niña se decidió a entrar:

-¡Hola! -dijo la pequeña.

-¡Hola! -contestó educadamente el joyero-. ¿En qué puedo ayudarte?

-¿Me puede usted enseñar esa pulsera que hay en el escaparate, la dorada?

-Claro que sí -le respondió.

La niña la cogió y comenzaron a temblarle las manos mientras la acariciaba con sus dedos.

En ese momento el joyero pudo ver como unas lágrimas de emoción brotaban de sus ojos.

-Es que me gustaría regalársela a mi madre, pues hoy es su cumpleaños y me está ayudando mucho en mis estudios. Se pasa el día trabajando, y cuando llega cansada por la tarde se queda conmigo haciendo los deberes hasta que consigo entenderlos.

-Sí, seguro que le encantará, es preciosa -le contestó el joyero.

-¿Cuánto vale? -preguntó la niña.

-¿Cuánto tienes? -le respondió el hombre.

La niña sacó una pequeña bolsa repleta de monedas y las dejó sobre el mostrador.

-Es que he estado ahorrando durante muchos meses.

-Bien, veamos qué hay por aquí... -contestó el joyero mientras contaba el dinero- a ver... ¿no tienes nada más, pequeña?

-Bueno, sí, espere... -dijo mientras metía sus manos en los bolsillos y continuaba sacando varias monedas más, un pequeño billete arrugado, un anillo de plástico, un coletero rosa y dos caramelos de fresa.

-A ver... creo que sí, creo que con esto será suficiente -le respondió el joyero mientras recogía todo lo que la niña había dejado en el mostrador- ¿Quieres que te la envuelva para regalo?

-¡Sí, sí! -exclamó la niña ilusionada.

Tras unos minutos, el joyero le dio el paquete y la pequeña se llevó la joya.

A la mañana siguiente, la madre de la niña se presentó en el establecimiento con la pulsera en su estuche.

-Hola -saludó nada más entrar.

-Hola -le saludó también el joyero-, ¿en qué puedo ayudarle?

-Verá, es que ayer por la tarde, mi hija me regaló esta pulsera para mi cumpleaños y me dijo que la había comprado aquí.

-Sí, así es -contestó el joyero mientras la observaba-, yo mismo se la vendí.

-Pero... pero creo que debe haber un error porque... esta pulsera es de oro, ¿verdad?

-Sí, por supuesto, aquí solo vendemos productos de primera calidad.

-Entonces no lo entiendo, mi hija jamás podría pagar una joya así, no tiene tanto dinero, ¿cuánto le ha costado?

-Verá -le contestó seriamente el joyero-, en este establecimiento tenemos por costumbre mantener la confidencialidad de nuestros clientes, así que, sintiéndolo mucho, no puedo darle esa información.

-Pero... -protestó la madre.

-Lo que sí puedo decirle es que su hija pagó por esta pulsera el precio más alto que puede pagar una persona.

-¿Qué quiere decir? -contestó la madre preocupada.

-Su hija me dio todo lo que tenía.

Cuento popular

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El gato del gurú

Cuando, por las tardes, el gurú se sentaba para las prácticas del culto, siempre andaba por ahí el gato del ashram distrayendo a los fieles. De manera que ordenó que ataran al gato durante el culto de la tarde.

Mucho tiempo después de haber muerto el gurú, seguían atando al gato durante el referido culto. Y cuando el gato murió, llevaron otro para atarlo durante el culto vespertino.

Siglos más tarde, los discípulos del gurú escribieron doctos tratados acerca del importante papel que desempeña el gato en la realización de un culto como es debido.

Cuento sufí

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Cita de mierda

" El día en que la mierda tenga algún valor los pobres nacerán sin culo"

Gabriel García Márquez

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Locura humana

Estaban varios animales en una granja hablando sobre los seres humanos cuando, de pronto, el gallo hizo una pregunta.

-A ver, ¿a qué no sabéis qué es lo más divertido de los seres humanos?

-No, ¿qué?, ¿qué?, ¿qué? -preguntaron todos a la vez.

-Bueno, pues que siempre piensan lo contrario de lo que hacen, ¡están locos!

Y todos los animales comenzaron a reír.

-Por ejemplo -continuó el gallo-, tienen mucha prisa por crecer y cuando son mayores se lamentan porque su infancia pasó muy deprisa.

-Es verdad, es verdad -contestó el perro-. Además, están toda la vida trabajando y trabajando, pierden incluso la salud para tener dinero, y después, cuando son viejos, pierden el dinero para tener salud.

Todos los animales continuaron riendo.

-Y si os habéis fijado -intervino la vaca-, están siempre pensando en el futuro o en el pasado y la mayoría de veces no saben lo que están haciendo en el presente.

-Y yo que los conozco de cerca -añadió el perro-, viven como si no fueran a morir nunca y en cambio, la mayoría de ellos mueren como si no hubiesen vivido.

Cuento Popular

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¿Buena suerte? ¿Mala suerte? Quién sabe

En una aldea de China, hace muchos años, vivía un campesino junto a su único hijo. Los dos se pasaban las horas cultivando el campo sin más ayuda que la fuerza de sus manos. Se trataba de un trabajo muy duro, pero se enfrentaban a él con buen humor y nunca se quejaban de su suerte.

Un día, un magnífico caballo salvaje bajó las montañas galopando y entró en su granja atraído por el olor a comida. Descubrió que el establo estaba repleto de heno, zanahorias y brotes de alfalfa, así que ni corto ni perezoso, se puso a comer. El joven hijo del campesino lo vio y pensó:

– ¡Qué animal tan fabuloso! ¡Podría servirnos de gran ayuda en las labores de labranza!

Sin dudarlo, corrió hacia la puerta del cercado y la cerró para que no pudiera escapar.

En pocas horas la noticia se extendió por el pueblo. Muchos vecinos se acercaron a felicitar a los granjeros por su buena fortuna ¡No se encontraba un caballo como ese todos los días!

El alcalde, que iba en la comitiva, abrazó con afecto al viejo campesino y le susurró al oído:

– Tienes un precioso caballo que no te ha costado ni una moneda… ¡Menudo regalo de la naturaleza! ¡A eso le llamo yo tener buena suerte!

El hombre, sin inmutarse, respondió:

– ¿Buena suerte? ¿Mala suerte? … ¡Quién sabe!

Los vecinos se miraron y no entendieron a qué venían esas palabras ¿Acaso no tenía claro que era un tipo afortunado? Un poco extrañados, se fueron por donde habían venido.

A la mañana siguiente, cuando el labrador y su hijo se levantaron, descubrieron que el brioso caballo ya no estaba. Había conseguido saltar la cerca y regresar a las montañas. La gente del pueblo, consternada por la noticia, acudió de nuevo a casa del granjero. Uno de ellos, habló en nombre de todos.

– Venimos a decirte que lamentamos muchísimo lo que ha sucedido. Es una pena que el caballo se haya escapado. ¡Qué mala suerte!

Una vez más, el hombre respondió sin torcer el gesto y mirando al vacío.

– ¿Buena suerte? ¿Mala suerte?… ¡Quién sabe!

Todos se quedaron pensativos intentando comprender qué había querido decir de nuevo con esa frase tan ambigua, pero ninguno preguntó nada por miedo a quedar mal.

Pasaron unos días y el caballo regresó, pero esta vez no venía solo sino acompañado de otros miembros de la manada entre los que había varias yeguas y un par de potrillos. Un niño que andaba por allí cerca se quedó pasmado ante el bello espectáculo y después, muy emocionado, fue a avisar a todo el mundo.

Muchísimos curiosos acudieron en tropel a casa del campesino para felicitarle, pero su actitud les defraudó; a pesar de que lo que estaba ocurriendo era algo insólito, él mantenía una calma asombrosa, como si no hubiera pasado nada. Una mujer se atrevió a levantar la voz:

– ¿Cómo es posible que estés tan tranquilo? No sólo has recuperado tu caballo, sino que ahora tienes muchos más. Podrás venderlos y hacerte rico ¡Y todo sin mover un dedo! ¡Pero qué buena suerte tienes!

Una vez más, el hombre suspiró y contestó con su tono apagado de siempre:

– ¿Buena suerte? ¿Mala suerte?… ¡Quién sabe!

Desde luego, pensaban todos, su comportamiento era anormal y sólo le encontraban una explicación: o era un tipo muy raro o no estaba bien de la cabeza ¿Acaso no se daba cuenta de lo afortunado que era?

Pasaron unas cuantas jornadas y el hijo del campesino decidió que había llegado la hora de domar a los caballos. Al fin y al cabo eran animales salvajes y los compradores sólo pujarían por ellos si los entregaba completamente dóciles.

Para empezar, eligió una yegua que parecía muy mansa. Desgraciadamente, se equivocó. En cuanto se sentó sobre ella, la jaca levantó las patas delanteras y de un golpe seco le tiró al suelo. El joven gritó de dolor y notó un crujido en el hueso de su rodilla derecha.

No quedó más remedio que llamar al doctor y la noticia corrió como la pólvora. Minutos después, decenas de cotillas se plantaron otra vez allí para enterarse bien de lo que había sucedido. El médico inmovilizó la pierna rota del chico y comunicó al padre que tendría que permanecer un mes en reposo sin moverse de la cama.

El panadero, que había salido disparado de su obrador sin ni siquiera quitarse el delantal manchado de harina, se adelantó unos pasos y le dijo al campesino:

– ¡Cuánto lo sentimos por tu hijo! ¡Menuda desgracia, qué mala suerte ha tenido el pobrecillo!

Cómo no, la respuesta fue clara:

– ¿Buena suerte? ¿Mala suerte? … ¡Quién sabe!

Los vecinos ya no sabían qué pensar ¡Qué hombre tan extraño!

El chico estuvo convaleciente en la cama muchos días y sin poder hacer nada más que mirar por la ventana y leer algún que otro libro. Se sentía más aburrido que un pingüino en el desierto pero si quería curarse, tenía que acatar los consejos del doctor.

Una tarde que estaba medio dormido dejando pasar las horas, entró por sorpresa el ejército en el pueblo. Había estallado la guerra en el país y necesitaban reclutar muchachos mayores de dieciocho años para ir a luchar contra los enemigos. Un grupo de soldados se dedicó a ir casa por casa y como era de esperar, también llamaron a la del campesino.

– Usted tiene un hijo de veinte años y tiene la obligación de unirse a las tropas. ¡Estamos en guerra y debe luchar como un hombre valiente al servicio de la nación!

El anciano les invitó a pasar y les condujo a la habitación donde estaba el enfermo. Los soldados, al ver que el chico tenía el cuerpo lleno de magulladuras y la pierna vendada hasta la cintura, se dieron cuenta de que estaba incapacitado para ir a la guerra; a regañadientes, escribieron un informe que le libraba de prestar el servicio y continuaron su camino.

Muchos vecinos se acercaron, una vez más, a casa del granjero. Uno de ellos, exclamó:

– Estamos destrozados porque nuestros hijos han tenido que alistarse al ejército y van camino de la guerra. Quizá jamás les volvamos a ver, pero en cambio, tu hijo se ha salvado ¡Qué buena suerte tenéis!

¿Sabes qué respondió el granjero?…

– ¿Buena suerte? ¿Mala suerte?… ¡Quién sabe!

Adaptación de un cuento popular chino

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EL Ermitaño

En la corte real tuvo lugar un fastuoso banquete. Todo se había dispuesto de tal manera que cada persona se sentaba a la mesa de acuerdo con su rango. Todavía no había llegado el monarca al banquete, cuando apareció un ermitaño muy pobremente vestido y al que todos tomaron por un pordiosero.

Sin vacilar un instante, el ermitaño se sentó en el lugar de mayor importancia. Este insólito comportamiento indignó al primer ministro, quien, ásperamente, le preguntó:

– ¿Acaso eres un visir?

– Mi rango es superior al de visir – repuso el ermitaño.

– ¿Acaso eres un primer ministro?

– Mi rango es superior al de primer ministro.

Enfurecido, el primer ministro inquirió:

– ¿Acaso eres el mismo rey?

– Mi rango es superior al del rey.

– ¿Acaso eres Dios? -preguntó mordazmente el primer ministro.

– Mi rango es superior al de Dios. Fuera de sí, el primer ministro vociferó:

– ¡Nada es superior a Dios!

Y el ermitaño dijo con mucha calma:

– Ahora sabes mi identidad. Esa nada soy yo.

Cuento sufí

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