Frases y fragmentos de libros
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Parásitos

"Los parásitos son depredadores que comen presas en unidades de menos de uno" [[Edward Osborne Wilson]]
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Abraham Maslow

"Si sólo tengo un martillo, creeré que todos mis problemas son clavos"
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Lo bueno de la civilización es que mantiene a las personas civilizadas

Lo bueno de la civilización es que mantiene a las personas civilizadas. Cuando desaparece, uno no puede estar seguro de que lo sigan siendo. Amos Burton - The Expanse 05 - Los Juegos De Nemesis - Daniel Abraham y Ty Franck
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Si me ves triste -Mario Benedetti-

Si algún día me ves triste no me digas nada, solo quiéreme. Si me encuentras en la soledad de la oscura noche, no me preguntes nada. Solo acompáñame. Si me miras y no te miro no pienses nada, compréndeme. Si lo que necesitas es amor no tengas miedo, ámame. Pero si alguna vez dejaras de quererme no me digas nada. Recuérdame.
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Julio Llamazares, sobre los desalojos para hacer embalses

"Yo soy escritor, cuento historias para pensar y hacer sentir, no escribo para reivindicar nada. O si acaso, reivindico la memoria de esa gente a la que le cambió la vida por una decisión política. Estamos hablando de un episodio de España muy desconocido. La gente se queda en la anécdota, en el chiste de Franco inaugurando pantanos, pero no sabe lo que cuesta el agua, más allá de la factura que le llega a final de mes. El hecho tan cotidiano de abrir el grifo encierra mucho dolor, seguramente necesario, pero debería ser reconocido".
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'Nosotros' - Manuel Vilas

Recuerdos de Irene como barcos sobre el mar, esos barcos que se ven desde las playas y nadie sabe adónde se dirigen, ni por qué están allí, ni si son reales o una fantasía de la luz, el agua y el horizonte.
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Vida de un buscón llamado Pablos (Fragmento)

El refitorio era un aposento como un medio celemín. Sentábanse a una mesa hasta cinco caballeros. Yo miré lo primero por los gatos y, como no los vi, pregunté que cómo no los había a un criado antiguo, el cual, de flaco, estaba ya con la marca del pupilaje. Comenzó a enternecerse, y dijo: -"¿Cómo gatos? Pues ¿quién os ha dicho a vos que los gatos son amigos de ayunos y penitencias? En lo gordo se os echa de ver que sois nuevo". Yo, con esto, me comencé a afligir; y más me asusté cuando …
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El valor interior

Una maestra llegó un día a clase y lo primero que hizo fue sacar de su cartera un billete de 50 euros y enseñárselo a sus alumnos. -¿A quién de vosotros le gustaría tener este billete? De inmediato, todos levantaron la mano. En ese momento la profesora cogió el billete entre sus manos y lo dobló una vez, otra vez, otra y otra, hasta que se quedó del tamaño de una moneda. -¿Quién quiere el billete ahora? Y todos los alumnos levantaron de nuevo la mano. La profesora …
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Un mundo feliz (fragmento)

El Salvaje movió la cabeza. – A mí todo esto me parece horrendo. – Claro que lo es. La felicidad real siempre aparece escuálida por comparación con las compensaciones que ofrece la desdicha. Y, naturalmente, la estabilidad no es, ni con mucho, tan espectacular como la inestabilidad. Y estar satisfecho de todo no posee el hechizo de una buena lucha contra la desventura, ni el pintoresquismo del combate contra la tentación o contra una pasión fatal o una duda. La felicidad nunca tiene grandeza. – Supongo que no …
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"Miré los muros de la patria mía"

"Miré los muros de la patria mía,
si un tiempo fuertes, ya desmoronados,
de la carrera de la edad cansados,
por quien caduca ya su valentía.

Salíme al campo; vi que el sol bebía
los arroyos del hielo desatados,
y del monte quejosos los ganados,
que con sombras hurtó su luz al día.

Entré en mi casa; vi que, amancillada,
de anciana habitación era despojos;
mi báculo, más corvo y menos fuerte;

vencida de la edad sentí mi espada,
y no hallé cosa en que poner los ojos
que no fuese recuerdo de la muerte."

Francisco de Quevedo Villegas (1580-1645): "Miré los muros de la patria mía", soneto de publicación póstuma en 1648.
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Requiem por un campesino español (Fragmento)

―En mala hora lo veo a usted ―dijo al cura con una voz que mosén Millán no le había oído nunca―. Pero usted me conoce, mosén Millán. Usted sabe quién soy. ―Sí, hijo. ―Usted me prometió que me llevarían a un tribunal y me juzgarían. ―Me han engañado a mí también. ¿Qué puedo hacer? Piensa, hijo, en tu alma, y olvida, si puedes, todo lo demás. ―¿Por qué me matan? ¿Qué he hecho …
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"El hombre que plantaba manzanos"

Un viejo hombre, ya cercano a los noventa años, llevaba toda la mañana preparando un pequeño trozo de tierra en el jardín de su casa. Había quitado las malas hierbas, había cercado con unas maderas un trozo de terreno y, con una pequeña pala, estaba cavando varios agujeros en el suelo.  Desde la casa de enfrente, su vecino lo había estado observando desde hacía ya más de una hora. Finalmente, preso de la curiosidad, se acercó para ver lo que hacía. -Buenos días, vecino -le …
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Las uvas de la Ira (Fragmento)

“Y los enviados explicaban el mecanismo y el razonamiento del monstruo que era más fuerte que ellos. Un hombre puede conservar la tierra si consigue comer y pagar la renta: lo puede hacer. Sí, puede hacerlo hasta que un día pierde la cosecha y se ve obligado a pedir dinero prestado al banco. Pero, entiendes, un banco o una compañía, no lo pueden hacer porque esos bichos no respiran aire, no comen carne. Respiran beneficios, se alimentan de los intereses del dinero. Si no tienen esto mueren, igual que tú mueres sin aire, sin carne. Es …
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Callen las mujeres

No está permitido que una mujer hable en la Iglesia, ni le está permitido enseñar, ni bautizar, ni ofrecer la eucaristía, ni reclamar para sí una participación en las funciones masculinas y mucho menos en el sacerdocio. Tertuliano, padre de la iglesia.
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Tener la razón

Una pareja llegó ante Nasrudín, magistrado del lugar. La mujer presentó sus argumentos y Nasrudín le dijo: —Señora, usted tiene la razón. El marido argumentó: —Pero, Nasrudín, aún no ha escuchado mi punto de vista. Después de presentarlo, Nasrudín le dijo: —Señor, usted tiene la razón. Otro magistrado que estaba ahí, dijo: —Nasrudín, ambos no pueden tener la razón. Nasrudín entonces, dictando sentencia, le dijo al magistrado:...
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La conjura de los necios (fragmento)

"Soy capaz de tantas cosas y no se dan cuenta. O no quieren darse cuenta. O hacen todo lo posible por no darse cuenta. Necedades. Dicen que la vida se puede recorrer por dos caminos: el bueno y el malo. Yo no creo eso. Yo más bien creo que son tres: el bueno, el malo y el que te dejan recorrer. El bueno lo he intentado andar y no me ha ido bien. Juro que ha sido así. De pequeño hice todo lo que consideré correcto y lo que está bendita New Orleáns, con sus acordes de ébano y sus insoportables chaquetas a rayas me inducía a hacer. …
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Dylan Thomas

(...) quería escribir poesía porque me había enamorado de las palabras. Los primeros poemas que conocí fueron canciones infantiles, y antes de poder leerlas, me había enamorado de sus palabras, sólo de sus palabras. Lo que las palabras representaban, simbolizaban o querían decir tenía una importancia muy secundaria; lo que importaba era su sonido cuando las oía por primera vez en los labios de la remota e incomprensible gente grande que, por alguna razón, vivía en mi mundo . [[Sobre Dylan]]
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El zorro (fragmento)

—¡Buenos días! —dijo el zorro. —¡Buenos días! —respondió cortésmente el principito que se volvió pero no vio nada. —Estoy aquí, bajo el manzano —dijo la voz. —¿Quién eres tú? —preguntó el principito—. ¡Qué bonito eres! —Soy un zorro —dijo el zorro. —Ven a jugar conmigo —le propuso el principito—, ¡estoy tan triste! —No puedo jugar contigo —dijo el zorro—, …
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La hora 25 (fragmento)

"Pueden detenerle y enviarle a hacer trabajos forzados, exterminarle, obligarle a efectuar quién sabe qué trabajos para un plan quinquenal, para la mejora de la raza u otros fines necesarios a la sociedad técnica, sin ningún miramiento para su persona. La sociedad técnica trabaja exclusivamente según leyes técnicas manejando solamente abstracciones de planos y teniendo una sola moral, la producción. (…) En toda mi vida -dice en un momento el personaje- no he deseado más que unas cuantas cosas: poder …
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Momo (fragmento)

Aun cuando alguien tiene muchos amigos, suele haber entre ellos unos pocos a los que se quiere todavía más que a los demás. También en el caso de Momo era así. Tenía dos grandes amigos que iban a verla cada día y que compartían con ella todo lo que tenían. Uno era joven y otro viejo. Momo no habría sabido decir a quién de los dos quería más. El viejo se llamaba Beppo Barrendero. Seguro que en realidad tendría otro apellido, pero como era barrendero de profesión y todos …
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El cuenco de madera

Un hombre ya muy mayor, al ver que no podía valerse por sí mismo, decidió irse a vivir con la familia de su hijo. Los años habían pasado y su vista estaba muy cansada, caminaba muy lentamente y en muchas ocasiones le temblaba todo el cuerpo. Pero el gran problema venía cuando toda la familia se sentaba a la mesa, pues a él le costaba masticar y eso le obligaba a hacer mucho ruido cuando tenía la comida en la boca. Además, al coger los cubiertos con sus manos temblorosas, muchas de las veces se le caían al …
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El alma y el mundo

Para aquellos que admiten completamente la inmortalidad del alma humana, la destrucción de nuestro mundo no aparecerá tan temible. Charles Darwin.
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Sobre los dioses

“¿Dioses? Tal vez los haya. Ni lo afirmo ni lo niego, porque no lo sé ni tengo medios para saberlo. Pero sé, porque esto me lo enseña diariamente la vida, que si existen ni se ocupan ni se preocupan de nosotros.” Epicuro de Samos
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Del comercio, la paz y la intervención

"(...) sólo en un estado de paz será posible que los vendedores distribuyan las mercancías entre los compradores y que las mercancías lleguen regularmente al mercado por caminos sin fronteras, sin asaltos, en paz y libertad. Pero las plazas de los mercados y los caminos tranquilos sólo se mantienen en paz cuando la circulación de mercancías se mantiene en equilibrio. Y por ello hace falta, ante todo, el Estado. Por ello, decir que el comercio genera la paz es una simple petición de principio, porque la paz está ya …
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menéame