Algo está pasando cuando pequeños agricultores de Alemania y Europa Central están dejando de cultivar sus tierras para ser un nuevo eslabón más de la producción de energía. Este nuevo drama alimentario, desconocido por parte de la sociedad, sirve como punto de partida para que el cineasta holandés Marjin Poels busque los pros y contras de los efectos colaterales del cambio climático en “The Uncertainty Has Settled” (traducido como La incertidumbre se ha establecido). Un documental que incomoda por igual a activistas y a negacionistas.
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