Podría ser peor

 Al ser roto el último sello la puerta se abrió y una figura espeluznante hecha de noche y tormenta se materializó.

– ¿QUÉ QUERÉIS, MORTALES?

– Hemos venido a conocer nuestro destino, dijeron ambos a la vez.

– VUESTRO DESTINO ES EL MISMO QUE EL DE TODOS LOS HUMANOS

– ¿Cual?

– YO.

– Nos referimos a un poco antes de eso.

– ¿ESTÁIS SEGUROS? EN LA VIDA PUEDEN HABER COSAS PEORES QUE YO.

– Nos arriesgaremos.

– Hemos venido a jugar.

– BIEN, PERO DESPUÉS NO DIGÁIS QUE NO OS HE AVISADO.

Alargando una mano huesuda, blanca y pulida como el hielo del infierno, MORT hizo girar la rueda del destino.

Mientras las casillas iban pasando una tétrica melodía se escuchaba de fondo.

“Mama Çhicho me toca, me toca cada vez más”

– ERRRR. LO SIENTO.

– Cosas que pasan.

Por fin la rueda se detuvo.

– ¿ESTÁIS SEGUROS DE QUE QUERÉIS SABERLO? ¡UNA VEZ QUE SE CONOCE EL PROPIO DESTINO YA NO HAY VUELTA ATRÁS!

– Sí.

– Sí

MORT desenganchó la tarjeta y se la entregó.

“Retención de líquidos y ropa interior color carne” Estaba escrito.

Los dos se miraron y sin tener que pronunciar palabra, se fundieron en un abrazo con MORT, ahora tibia y acogedora.