Samir B., de 30 años, fue despedido de Volkwagen por amenazar a sus compañeros de trabajo y afirmar que tenía intención de unirse al ISIS. Dos de sus amistades ya se habían unido al ISIS y se encontraban luchando en Siria. La compañía le despidió por temor a que pudiera organizar una masacre en un evento donde se reunían cientos de empleados en la sede central. Ahora la justicia alemana ha ordenado a Volkswagen readmitir al antiguo empleado.
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