Pocas veces una persona ha sufrido una agresión tan brutal como la que sufrió Pablo Motos la semana pasada y muchas menos una persona ha conseguido sobreponerse a ella con tanta brillantez. Su discurso, al final del programa, como tiene que ser, para no dar más protagonismo a los agresores, y él solo, protegiendo a sus compañeros del fuego enemigo, diciendo que “solo y borracho quiero llegar a casa”, emocionó a miles de millones de espectadores y ya es historia de la televisión.
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