La verdad es una pero se alcanza desde puntos de vista diversos. Zuckerberg tuvo demasiada presión para mantener en la corrección política y Facebook se convirtió en una red con un sesgo completamente alineado con un punto de vista, el de la cultura woke que sí, existe. Se negó toda discordancia tildando a la legítima discordancia de fascismo (el comodín de la "izquierda", si no coincides conmigo eres fascista). Pero un día llegó la época de los políticos políticamente incorrectos y (ufffff) Mark ha visto la oportunidad de librarse de ese cliché opresivo que ha tenido que imponer de vigilancia en el contenido. Vigilancia que, dicho sea de paso, le debe costar una pasta. Y mucho dolor de cabeza.
Nunca vi un artículo de opinión tan bilioso y mal fundamentado. Debe estar escrito por un becario adolescente. Especial mención a los destacados, jejeje, son para descojonarse.
Pues eso, que los políticos pueden seguir mirando para otro lado y hablando sobre a qué huelen las nubes. Mientras tanto, las empresas tecnológicas se saltan a la torera todos nuestros derechos, ya que la información es control. Sabiéndolo todo sobre alguien es facilísmo manipularle. Los ciudadanos estamos en manos no del estado, sino de las corporaciones digitales. Saludemos al nuevo Rey.