El inspector Asensio y el robo del Opel Corsa de 1885

La cristalera del concesionario estaba esparcida por el suelo y el Opel Corsa de 1885 había desaparecido. Las únicas pistas que el ladrón había dejado eran un ambientador de pino y un arenque congelado. El dueño del local contó que la cristalera había sido derribada por un bazoca lanzapatatas con alioli, el olor aún impregnaba la habitación. 

Con la confusión, el ladrón golpeó la cabeza del dueño con un tomo de la constitución de Puerto Rico (Versión Rey Jacobo), mientras caía al suelo oyó cómo el ladrón decía:”¡Cómo me duele el colmillo!, mañana tengo que ir al dentista”.

Los empleados del concesionario dicen que tienen un escudo láser para protegerse de los proyectiles de los lanzapatatas, incluso podría defenderse contra un lanzasandias, pero el escudo estaba desactivado. Según parece, estaban usando el láser en la clínica de al lado para hacerle las ingles brasileñas a una señora.

—¿Para qué querrá robar alguien el Opel Corsa de 1885?—preguntó el dueño del concesionario. —El ladrón no sabe que el coche está maldito desde que lo fabricaron.

—¿Ha dicho que el buga está maldito?—preguntó el inspector Asensio.

—El coche fue fabricado por la empresa Corsa a las afueras de Opel. En la celebración de la fabricación del coche murieron todos los ingenieros y mecánicos en la montaña rusa de la feria del pueblo. Su primer comprador, el duque de Motilla del Palancar Fernandisco IV, murió ahogado al ponerse un suéter al revés. Durante unos años el coche permaneció en el garaje del palacio, hasta que en una subasta de todo a cien lo compró un turista napolitano. El turista fue asesinado brutalmente por un grupo de perros salchicha, que lo devoraron sin guarnición. Nosotros se lo compramos a un vecino que vende flores de segunda mano, se quería deshacer del coche porque su familia había perdido todo su dinero por unos problemas con la mafia de Andorra. Ya nos ha afectado la maldición, ayer la mitad de mis empleados bebieron agua en mal estado y se pasaron todo el día citando a Chaplin .—Explicó el dueño del concesionario.

—Por lo que me cuenta no sé si le compensa recuperar el coche, pero estoy seguro de que lo encontrara en el garaje de Jorge Bonilla.

¿Cómo descubrió el inspector Asensio quien robó el Opel Corsa de 1885?

El día anterior al robo había visto que el señor Bonilla había publicado en Twitter:”Mañana voy a robar el Opel Corsa de 1885 del concesionario de mi pueblo, ¿alguno sabe donde comprar patatas?”

__________________________________________________________

Si quieres suscribirte a mi boletín semanal con textos humorísticos y algún microrrelato, aquí el enlace: www.getrevue.co/profile/MarcoTevar