Dinero y artillería. Un análisis de los flujos necesarios para sostener a Ucrania

Esas son fundamentalmente las dos cosas que Ucrania necesita para mentenerse en pie en su guerra contra Rusia. La negativa del Senado norteamericano a aprobar la nueva partida presupuestaria, en este caso de 61.000 millones dólares, afecta a ambos epígrafes, pero no por igual. Porque aunque sean problemas que van a la par, siguen teniendo raíces e implicaciones completamente diferentes.

El dinero tiene dos destinos. Por una parte se emplea para comprar armas y municiones a los fabricantes (dejar la pasta en casa, dándosela a la propia industria) y por otra para mentener funcionando el aparato estatal ucraniano. Con frecuencia nos solemos olvidar de este punto, pero es crucial. El gasto público de Ucrania ronda los cien mil millones de Euros anuales. Esto lo incluye todo, desde el pago de los salarios a los militares, las pensiones, las escuelas, la sanidad, la administración y todo lo que cualquier país tiene que mantener funcionando. Como todos podemos imaginar, la recaudaión de impuestos en Ucrania y su actividad económica no pasan sus mejores momentos, y se anuncia para 2024 un défict de 43.580 millones de Euros. Hay solamente dos caminos para enjuagar ese déficit: imprimir dinero, devaluando brutalmente la moneda, o recibirlo del exterior, en forma de préstamos o donaciones.

En el primero de los casos, la pobreza y el descontento se adueñarían del país, con consecuencias imprevisibles, proque no hay nada que moleste más a los soldados que están en el frente que saber que sus familias en casa lo pasan mal. Cuando esto sucede, es el principio de la derrota. Por ese motivo, ya sea con dinero americano, británico o de la Unión Europea, hay que pagar de algún modo esa cifra para que el país siga funcionando, el combustible siga llegando a los vehículos militares y los funcionarios, pensionistas, militares, médicos, maestros, etc sigan pudiendo realizar su trabajo. Sin esto, el país se hunde. Debemos tenerlo claro.

El tema de la munición de artillería es mucho, muchísimo más complicado. Aunque a Ucrania se le han proporcionado muchísimos tanques y piezas artilleras de fabricación occidental, el grueso de su ejército sigue empleando armas de origen soviético. Esto significa, obviamente, que necesitan municiones de origen soviético. ¿Y quién demosnios fabrica eso? Lo cierto es que casi nadie, salvo Rusia. En los primeros compases de la guerra, se tiró de las viejas reservas de los antiguos países del Pacto de Varsovia, pero una vez que esas reservas de desván se han agotado, son muy difíciles de reponer, porque la industria militar de esas naciones ya no produce esa clase de proyectiles y su reconversión para este fin sería larga y costosa. Así que por ese camino vamos realmente mal. Ucrania produce sus propios proyectiles en sus propias fábricas, con su capacidad industrial claramente menguada, y se apaña como puede, que es cada vez peor.

La cuestión es que por el lado del aprovisionamiento a las armas de fabricación occidental, la cosa tampoco va mucho mejor. Casi ningún país tiene a estas alturas una industria militar potente, y nuestras capacidades de producción, sumadas, no llegan a los dos tercios de las necesidades ucranianas en el frente. Esto significa que no sólo no podemos mantener vivo el frente, sino que además estamos vaciando nuestros propios arsenales, como ya afirman diversos expertos en varios medios. Para remediarlo, se han creado planes de ampliación de la industria militar, pero necesitarán al menos dos años más para funcionar a pleno rendimiento, si es que se llegan a implementar alguna vez, porque nadie quiere dedicar su presupuesto a producir armas.

Con esta situación, los ucranianos encuentran cada día más dificultades para mantener una guerra estática de desgaste contra Rusia, que ha aumentado su producción de municiones hasta extremos delirantes y no carece de materias primas. Si no se hace algo muy grande y muy deprisa, la situación se volverá completamente insostenible en los próximos meses.

Cuando se comenta este tema, a menudo surge la pregunta de cómo demonios lo hizo Alemania, con sus 70 millones de habitantes de entonces, para mantenerse en pie durante seis años, bajo los bombardeos de la aviación aliada que, obviamente, atacaba a diario sus instalaciones productivas. Esta pregunta, que me interesó tremendamente hace treinta años, sigue sin responderse con honestidad. La respuesta, en pocas líneas, es que Alemania contaba con "aliados" verdaderamente implicados que producían armas y municiones a un ritmo verdaderamente eficiente, en vez de ponerse de perfil y hacer como que hacen, como sucede ahora con los aliados, estos supuestamente reales, de Ucrania. Las cosas son como son: produjeron más municiones los belgas y los holandeses para la Alemania nazi que todas las que, todos juntos, hemos entregado hasta ahora a Ucrania. De Francia ya, mejor no hablar.

Así que la cosa está clara, porque los número son tozudos. O nos implicamos de veras, y ya mismo, o el colapso de Ucrania no se hará esperar.

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La imagen la generó una IA.