Las escuelas no fomentan la creatividad. Y luego, los exámenes de selectividad no son un ejemplo de captación de talento. Hay algo peor: los más destacados alumnos de las universidades son fichados por… el sistema financiero. Pagan más, así que los chicos no se lo piensan. Nuestros Jobs y Gates acaban en la banca banca o las finanzas, especialidades que solo consisten en mover dinero de un sitio a otro, o en inventar productos financieros complejos para entrampar a media humanidad. Grandioso futuro.
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