Carnicería.

Carnicería. A. Pérez Meca/EP

Salud

Un nutriente que sólo contienen la carne y la leche mejora la respuesta inmune contra el cáncer

El potencial terapéutico del ácido trans-vaccénico, puntualizan los investigadores, no da "carta blanca" para tomar "hamburguesa y pizza".

22 noviembre, 2023 17:07

El ácido trans-vaccénico (TAV), un ácido graso de cadena larga que se encuentra en la carne y la leche de animales de pasto como las reses o los caprinos, potencia la capacidad de un grupo de linfocitos, denominados  CD8+ T, para infiltrarse en los tumores y eliminar las células cancerosas. Según publican investigadores de la Universidad de Chicago en la revista Nature, los pacientes con más TVA en la sangre responden mejor a la inmunoterapia, lo que sugiere que podría usarse como suplemento terapéutico. 

"Es muy complicado discernir la relación entre la dieta y la salud humana, y muy especialmente sus mecanismos subyacentes, dada la gran variedad de todo lo que comemos", valora Jing Chen, profesor e investigador distinguido en Cáncer de la Universidad de Chicago. "Pero si nos centramos solo en los nutrientes y los metabolitos derivados de la comida, vemos como influencian la fisiología y las patologías. Y al enfocarnos en los que activan la respuesta inmune, hemos encontrado un que potencia la inmunología antitumoral al activar una importante vía".

Dos investigadores del laboratorio de Chen, Hao Fan y Siyuan Xia, partieron de una base de datos con 700 metabolitos conocidos y provenientes de la alimentación. Esto les permitió configurar un catálogo de 'nutrientes en sangre', con 235 moléculas bioactivas derivadas de nutrientes. Analizaron estos compuestos buscando evidencias de un estímulo de la inmunidad antitumoral al activar las células CD8+ T, que  atacan las células cancerosas desde el propio tumor.

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Tras evaluar a las seis principales candidatas tanto en células de seres humanos como de ratones, el TVA emergió como el más eficaz. Se encuentra mayoritariamente en la leche materna humana: es de hecho su ácido graso trans más abundante, pero el resto del organismo no lo produce, y se debe adquirir a través de la dieta. Cuando se proporcionó como suplemento alimentario a ratones de laboratorio predispuestos a sufrir cáncer, los investigadores comprobaron que un 80% del compuesto permanecía en sangre, y los roedores mostraban un menor crecimiento de células cancerosas de colon y melanoma.   

A continuación, el laboratorio del profesor Chuan He, autor senior del trabajo junto a Chen, analizó mediante nuevas técnicas de secuenciación por ADN el efecto que el TVA estaba teniendo sobre las células tumorales. Lo que descubrieron fue que el ácido desactivaba un receptor celular, el GPR43, que suele activarse con los ácidos grasos de cadena corta que produce la microbiota intestinal. Al contrario, el TVA activa una señalización inmune, la vía CREB, que determina el crecimiento de las células, su supervivencia y su diferenciación.

Los investigadores obtuvieron muestras de células de pacientes que estaban siendo tratados de leucemia mediante inmunoterapia de células CAR-T. Al comprobar los niveles de TVA de cada persona, comprobaron que aquellos que poseían más TVA tendían a responder mejor al tratamiento mejor que los tenían menos. En pruebas de laboratorio, un mayor nivel de TVA en sangre se correlacionó con una mayor muerte de células del carcinoma sometidas a inmunoterapia. 

La importancia, sin embargo, están en el nivel del nutriente en sangre, no del alimento que lo contiene. "Hay evidencias cada vez mayores de que consumir carne roja y lácteos en exceso tiene efectos perjudiciales sobre la salud, por lo que este estudio no debe usarse como excusa para lanzarse a comer cheeseburgers y pizzas", advierte Chen. Lo que indica es que el TVA puede usarse para complementar la terapia, y probablemente más nutrientes tengan este efecto.

"Los datos preliminares indican que otros ácidos grasos provenientes de plantas podrían cumplir una función similar al señalizar receptores equivalente, por lo que hay muchas posibilidades de que también activen la vía CREB", adelanta el investigador. Su equipo pretende aumentar el catálogo de metabolitos en sangre para determinar nuevos efectos "metabolómicos" sobre la salud. "Tras millones de años de evolución, solo un par de cientos de metabolitos terminan circulando en nuestro torrente sanguíneo. Sin duda, deben ser importantes para nuestra biología", concluye Chen.